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¿Que es un buen grinder?

Ha pasado mucho tiempo desde la época en la que molíamos nuestros cogollos con las manos, ahora es casi imposible intentarlo sin quedar con los dedos pegajosos y llenos de resina, con la clásica fragancia "eau de mota" que nos acompañará todo el día... y no es nada discreta. Para que hablar de todos los tricomas, terpenos y cannabinoides que van a quedarse en nuestras manos sin poder ser aprovechados en una buena fumada. Es tan vieja escuela como armarse un caño sin boquilla.

Ahora existen distintas técnicas y formas para que nuestras flores queden molidas como corresponde. Algunos usan tijeras, pero la mayoría usamos moledores. Existen desde los plásticos que puedes encontrar en una cuneta, hasta moledores fabricados con aluminio aeroespacial recubiertos en cerámica, diseñados para que la hierba quede en su calibre óptimo.

Los moledores plásticos nos sacan de apuro y son baratos, ideales para cuando salimos de paseo y se nos queda el grinder en la casa. Pero son fabricados con materiales frágiles, y si tus cogollos están como roca, lo más probable es que no tengas un final feliz.

Luego están los moledores más tradicionales de aluminio, los que nos han acompañado incluso por varios años, pero por su fabricación y terminaciones, que son imprecisas, no nos entregan una molida profesional. El paso del tiempo hace que la resina y nuestras flores comiencen a quedarse pegadas entre las paredes y los dientes del grinder, lo que nos hace tener la sensación de que nos está robando hierba.

Los grinder de aluminio aeroespacial, tienen una mayor resistencia a las acciones mecánicas,  la corrosión y los cambios de temperatura. La clave de su éxito es que las cuchillas se mantienen afiladas y definidas por mucho mayor tiempo gracias a la aleación de sus materiales. Lo anterior, sumado a una fina cubierta de cerámica antiadherente, lo convierten en el grinder más “honesto” en el mercado, no te roba la hierba y devuelve hasta el último pedacito, manteniendo su aroma y sabor.