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25-07-2016 | Autocultivo | Autor: Alvaro León

El secado y curado del festín

Así como los ciclos de la vida del hombre, sus etapas y desarrollos, los ciclo de vida y etapas en la planta de cannabis son igual de importantes. La paciencia, los cuidados y la dedicación en todos sus procesos será el resultado de la calidad del festín que deleitarás al final del proceso del cultivo.

Insistiremos esta vez en “El final del proceso”  en lo que respecta al secado y al curado de la marihuana.

Para los cultivadores de plantas autoflorecientes y para los de feminizadas normales no auto, el siguiente artículo tratará de direccionar su fin hacia los procesos últimos del ciclo de cultivo de este ejemplar.

Primeramente dentro de este final y posterior a la cosecha, la que se recomienda hacer con tijeras, corresponde el proceso de secado.

Este momento en especial carga sobre si muchos mitos, de los que profundizaremos más adelante en otro artículo. El secado solo requiere tener un lugar seco y oscuro principalmente. Libre de Humedad, sino corres el riesgo que le salgan hongos.

Algunos las cuelgan de cabeza en una pieza seca y oscura, otros cortan los cogollos para ponerlos sobre mallas de secado, otros en cajas de cartón, algunos le agregan gel de sílice o arroz para que absorba la humedad, entre tantos secretos más. Cada uno va encontrando el más efectivo en su labor.

Es muy, muy importante que el cultivador conserve la calma y respire profundo para no acelerar el proceso de secado. La idea es que cada periodo de la planta se le otorgue el tiempo espacio que necesita para cumplir su ciclo y así dar lo mejor de sí.

Los secados a la rápida destruyen el potencial del THC del cannabis, el proceso de secado convierte el THC-A (forma ácida) en THC (forma psicoactiva), proceso llamado también descarboxilación.

Son solo dos o tres semanas, de tiempo real y sin apuro, dependiendo de la estación lo que se demora la hierba en secarse. En verano se seca más rápido y en invierno más lento, también se pueden usar deshumidificadores para lograr regular la humedad.

Hacemos real hincapié en estos dos procesos finales, ya que son la guinda de la torta del cultivo final. Aquí se ve realmente quienes son aficionados y quienes han desarrollado un arte en este oficio del cultivo cannábico.

Para lograr una hierba de primera calidad, la marihuana debe pasar un largo y tortuoso proceso final, son casi dos meses de labor culmine.

Para que sepas, la marihuana no muere inmediatamente cuando la sacas de la planta. Los restos de humedad, por mínimos que sean, son sinónimo de vida. Es cosa de recordar las flores en el centro de mesa de la casa, pasaban muchos días en agua para perdurar su vida a través de la humedad.

Mientras queden restos de humedad dentro de los tejidos seguirán ocurriendo reacciones químicas que influyen de forma determinante en la calidad y sabor del producto final.

No peques de impaciente y no te la empieces a fumar antes de tiempo. O al menos deja que la mejor parte de la cosecha llegue sana y salva a puerto final, pasando disciplinadamente el tiempo completo en secado y el tiempo que requiera el curado.

El proceso de curado de la hierba es muy lento y requiere de mucha paciencia y amor. En este proceso aún siguen ocurriendo reacciones químicas en la planta, se descompone la clorofila y se le acentúa el gusto particular propia de cada cepa y se intensifica la potencia del ejemplar.

Para secar la hierba basta con colgarla en un lugar aireado, oscuro y seco. Cuando los tallos estén crujientes se puede sacar de ese lugar y comenzar el curado.

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Para comenzar a curar la cosecha es importante que la planta no esté seca del todo, sino este momento no podrá llevarse a cabo con las óptimas condiciones. No es recomendable secarlos en exceso, deben guardar un porcentaje de humedad, el cannabis debe perder aproximadamente un 75% de humedad para poder ser fumada, por lo que pierde en promedio este mismo porcentaje de peso.

secado

Esperando a que estén crujientes los tallos ( la planta guarda humedad en su interior, al igual que las manzanas al ser deshidratadas, su centro demora mucho más en perder humedad que el exterior), se toma y se deposita dentro de una caja de madera, idealmente de cedro u otra madera noble y con olor, o en frascos de vidrio o metal con tapa.

 

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Entonces bien, se depositan las flores dentro de los frascos y se destapan dos veces al día unos dos a cinco minutos, y así se repite esto a diario, para que la clorofila se vaya descomponiendo y perdiendo su color verde y continúe el proceso de secado de forma lenta. Hasta que un día los cogollos tienen un porcentaje de humedad óptimo, más o menos cuando se pueden quebrar sus tallos con la mano. Este momento es largo, ya que el cannabis se seca poco a poco, por eso se insiste en la paciencia!

Al llegar este momento ya es tiempo de envasar la cosecha final en lugar seco, sin aire, lejos del sol y calor, principales enemigos del THC.

No se te ocurra enterrar el tesoro en la tierra para conservarla o guardarla, lo único que ganarás serán mohos en tu cosecha y tus pulmones. Es un mito demasiado ignorante, así que no lo apliques.

Solo sigue los pasos muy lento y cuidadosamente. Pero por sobre todo anda observando el proceso y tomando nota, debes recordar que “la práctica hace al maestro” y cada cultivador es un mago en sí solo que debe descubrir su alquimia en el arte del cultivo.

Así que suerte y buenos humos….compartelos para que se multipliquen!!!

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