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8-06-2017 | Chile | Autor: Community Manager

Mediocridad social, ¿quién es el responsable?

La University of British Columbia (Vancouver), prestó sus instalaciones para que un grupo de científicos trabajara en obtener resultados con respecto a la marihuana en relación con la atención visuoespacial y la voluntad para ejercer esfuerzos cognitivos en el desarrollo de tareas con distintos grados de complejidad asociados a variados grados de recompensa.

El consumo de cannabis y su estado se asocia al bienestar espiritual, un estado de ánimo relajado, una impresión de que todo es más lento, mayor sensibilidad a los colores, sonidos, texturas y sabores. Esto debido a que sus propiedades psicoactivas se atribuyen a la acción del delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) en proteínas, receptores CB1, los que se ponen en nuestro cerebro y nos dan tan buen  y grato estado.

Estos efectos dan a pensar y cuestionarse ¿qué tan beneficioso puede resultar el consumo de cannabis en el desempeño laboral, y en especial, académico, en donde la motivación es clave para el desarrollo de habilidades cognitivas?

Frente a esto la investigación realizada en University of British Columbia concluyó que el efecto del THC reduce la voluntad para asumir desafíos de mayor complejidad asociado a recompensas mayores, disminuyendo este tipo de elecciones.

Los receptores CB1, en donde el THC ejerce su efecto, están ubicados en mayor concentración en la corteza prefrontal del cerebro. Esta área del cerebro está relacionada con procesos ejecutivos como la atención y la planificación, que vienen a ser la puerta de entrada para el aprendizaje mediante la ejecución de tareas, el área con la que activamente estamos relacionando las ideas y las transformamos cuando interactuamos con el entorno o echamos a andar la creatividad.

Con la corteza prefrontal también evaluamos los costos asociados a ejercer tareas cognitivas de mayor complejidad, y bajo los efectos del THC notablemente nos inclinamos simplemente por las tareas más fáciles.

Chile se encuentra en el primer lugar, según el “Informe sobre el Uso de Drogas de las Américas de 2015”, como el país con mayor consumo de marihuana entre los adolescentes.

Un artículo, del cual fueron extraídos algunos datos de esta nota, señalan las siguientes interrogantes: ¿cómo lograrán crecer intelectualmente? (refiriéndose a los adolescentes), ¿cómo se pretende que tengan confianza en enfrentar la vida si se está limitando la motivación necesaria para el desarrollo de sus potencialidades intelectuales?

Este estudio que demuestra que, en palabras más simples y poco técnicas, uno se pone “pajero” cuando consume marihuana, se contrapone con que en la etapa adolescente es de suma importancia que las metas y entusiasmo frente a la vida sea elevado, como pilar o base de sustento existencial y social, no se vea empañado por ningún agente externo, menos uno que aún está calificado como “droga”. Entonces, como los adolescentes actuales son más fumones que los de antaño, la baja de concentración o su eterna “edad del pavo” no termina nunca, es necesario culpar a alguien o a algo para poder otorgar ese peso social y no hacerse cargo de lo que sí provoca realmente este estado de “pajerismo perpetuo” y eso, evidentemente, no es la marihuana.

El problema de una social de “bajón energético adolescente”, no es consecuencia de la marihuana, ni la edad del pavo, si no que la falta de entusiasmo proviene del inconsciente colectivo manipulado que día a día te dice que debes producir, estar al mil, que trabajas ocho horas de las cuales cuatro realmente las usaste para el laburo y las otras cuatro a pasearte, conversar y hacer vida social. Que vas al colegio y te mandan tareas para la casa. Casa, donde no hay nadie porque todos trabajan, donde estas solo, te cuidas solo y prendes la tele y te quedas medio menso, si no es que menso completo, viéndola y haciéndole caso porque “en la tele salió”.

La mediocridad de nuestros adolescentes no es culpa de los fumones de cannabis, es culpa de la mediocridad misma de quienes quieren que seamos a medias…total, con el cuatro me salvo! Donde todos pueden acceder a la Universidad, a los institutos, al estudio superior, pero ninguno tiene la puerta abierta para ahondar en la nada o en el alma. Eso es muy hippie, no produce, no genera dinero. Entonces ¿qué hacemos?…fumemos!

Y así la marihuana se transforma en nuestra aliada para sobre llevar este ritmo arrítmico, sin sentido, en pos de sostener una realidad creada por otros que me obligan a vivir, y si me revelo y fumo marihuana  soy un drogadicto sin sentido, mediocre y sin aspiraciones, qué entusiasmo voy a dar a la sociedad si mi letargo existencial proviene de quienes prefieren que vea la tele, coma en el McDonald’s, tome coca-cola, y por sobre todo, mi vida se vea invadida de publicidades que me dicen que consuma sus productos que van desde la educación, cuerpo, belleza, comida, amistad, viajes, etc,etc…¡ofertas que cuestan caras!

Basta de culpar al cannabis por la mediocridad adolescente, por la mediocridad social. Si el alma de las personas está dormida y sin entusiasmo, es porque no hay a simple vista opciones inspiradoras, por el contrario, cada día los “gobernantes” buscan más y más maneras de sostener la mediocridad para así poder tener peones para esta idea capital anti humana, anti naturaleza, anti ritmo, anti sociedad feliz. Si la marihuana está en auge, pregúntese porqué, no porque seamos simplemente drogadictos. Insisto, buscamos una medicina natural, para este sistema antinatural!

 

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